La personal visión de Georges Méliès de El viaje a la luna, inspirado por la novela de Julio Verne, fue uno de los grandes éxitos del cine en los primeros años del siglo XX. Un alarde de inventiva, humor, sentido del espectáculo y hallazgos plásticos: la imagen de la luna con el cohete-obús clavado en su ojo se ha convertido en el icono que representa al Cine.
Como en casi todas sus ‘superproducciones’ Méliès distribuyó dos versiones de El viaje a la luna, la estándar en blanco y negro y otra en color, primorosamente pintada a mano, fotograma a fotograma.
La versión en color se consideró perdida durante décadas hasta que en 1993, milagrosamente, apareció en España una copia ‘cristalizada’ entre los más de 200 films mudos donados por un coleccionista anónimo a la Filmoteca de Catalunya en Barcelona. En 1999 la copia pasó a formar parte de la colección privada de Lobster Films que inició un largo proceso de recuperación y digitalización de la película, fotograma a fotograma.
A falta de la tecnología adecuada para poder completar la restauración, ésta sufrió un parón de ocho años y fue retomada en 2010 con la intervención de tres especialistas: Lobster Films, la Foundation Groupama Gan pour le Cinéma y la Fondation Technicolor pour le Patrimoine du Cinéma. A solicitud de estas fundaciones, se compuso una nueva banda sonora que resalta las avanzadas propuestas del realizador.
Desde el estreno en 1902 hasta su reestreno con todos los honores en la sesión de inauguración del Festival de Cannes de 2011, El viaje a la luna ha protagonizado una increíble epopeya que Serge Bromberg y Eric Lange han plasmado en el fascinante documental El viaje extraordinario, un apasionado homenaje a esta temprana obra maestra del cine y a su genio creador Georges Méliès.