Víctor es un apuesto muchacho, escéptico y amante de los placeres de la vida. No tiene oficio ni beneficio y vive de las mujeres sin darse cuenta de que su conducta desencadena dramas y decepciones, dolor y desesperanza.
Bajo esta genérica sinopsis se encuentra un melodrama que engarza con los postulados del cine negro o policiaco, un género que tuvo una especial efervescencia en Barcelona, a finales de los años cincuenta y comienzos de los sesenta. Precisamente el momento en que el tudelano José Germán Huici estuvo trabajando para el cine.
En Un vaso de whisky, se crea una atmósfera propia de cine negro, más que del policiaco, desarrollando la acción de noche, en cabarets, tocando incluso de refilón el mundo del boxeo, algo típico en este tipo de trabajos. La ciudad es la que asfixia a los personajes y la que los hace peores, realizando cierto contraste con la naturaleza de la que también tenemos algunas referencias.